Mi nombre es María Areal,
y soy psicóloga colegiada.
¿En qué consiste el Acompañamiento Emocional conmigo?
Como sabes, luchar contra la infertilidad es un proceso muchas veces lento y doloroso para la mujer.
Está científicamente demostrado que en estos procesos es habitual experimentar: (quizás te sientas identificada con algunos de estos puntos)
Incertidumbre al no saber por qué no consigues el embarazo.
Miedo a someterse a pruebas y prácticas médicas invasivas y desagradables, y miedo, impotencia y frustración por experimentar a veces que tanto esfuerzo no sirve para nada.
La sorpresa, la rabia, la impotencia y la frustración de recibir un diagnóstico de infertilidad, o la desesperación de que los médicos no den con la causa.
Estrés y agotamiento por la cantidad de citas médicas, medicaciones, y presión y autoexigencia que te impones a ti misma para intentar hacerlo todo "perfecto" y lidiar con la culpabilidad cuando sientes que no logras controlarlo todo. (Dietas, "¿poco o demasiado?" deporte, ajuste de medicaciones, pruebas añadidas, buscar nueva información por si algo se le escapa a tu médico, etc.)
Sentir que en las clínicas en ocasiones no te tratan como a una persona con sentimientos (sentimiento de deshumanización por las prácticas médicas sin acogida empática).
El agobio para conseguir dinero para pagar los tratamientos. Privarte de cosas y actividades para pagarlos, y renunciar a hacer determinados planes por si coinciden con diferentes momentos del tratamiento o posibles embarazos.
Los efectos de los tratamientos hormonales en tu cuerpo y en tus emociones, que no solo te afectan a ti, sino que pueden repercutir en la relación de pareja: la pareja no atraviesa estos cambios en primera persona y con frecuencia no comprende cómo las hormonas y la dureza de los diferentes momentos de los tratamientos afectan al carácter de la paciente.
Sentirse incomprendida y poco apoyada por la pareja en los diferentes momentos de los tratamientos, incluso con diferencia de pareceres con respecto al seguir o no intentándolo, la prioridad que se le da al deseo de tener hijos, etc.
La angustia, el miedo y la frustración durante la punción ovárica y cultivo de embriones: "¿cuántos conseguiré?, ¿de qué calidad?, ¿alcanzarán el estado óptimo de desarrollo?"
La montaña rusa de emociones que se repite en cada periodo de betaespera frustrada: ilusión y esperanza al principio tras la transferencia de embrión, incertidumbre con el paso de los días e intentar asociar cualquier sensación en el vientre con la certeza de que estás embarazada, la angustia el día de la analítica a la espera de la llamada, el sentimiento de vacío y tristeza devastadora cuando recibes el negativo, junto a la culpa irracional ("podía haberlo hecho mejor", como si de ti dependiera).
Vivir cada prueba de embarazo negativa como una auténtica pérdida (de hecho lo es, ese bebé tan deseado es real en tu corazón y en tus brazos que ansían abrazarle.) Socialmente no se reconoce como un duelo, pero lo es.
Evitar comentar con el entorno el proceso que se está viviendo y falta de oportunidades para deshogarse y poder recibir apoyo, por recibir comentarios cargados de falta de empatía, ignorancia e incomprensión: "en cuanto te relajes, te quedas" (esto es mentira, y convierte -injustamente- a la mujer en culpable de su infertilidad), "no pasa nada, sin hijos se vive fenomenal" (con frecuencia dicho por mujeres con hijos, que intentan consolarte sin empatía alguna), "todo pasa por algo, si no te quedas, es mejor" (como si un destino sobrenatural se cerniera sobre ti, como si no existiera la biología y como si no tuvieras derecho a dolerte por no poder ser madre, que es una necesidad natural), "no te obsesiones" ("vivo 24 horas entregada a la exigencia de los tratamientos y la necesidad de controlar lo incontrolable para lidiar con mi sentimiento de culpa: ¿tú serías capaz de no obsesionarte?")
Aislamiento, por el dolor producido al asistir a reuniones familiares o con amigos donde hay mujeres embarazadas, bebés, niños... (No es envidia... Es dolor profundo por la falta de un hijo al que mimar y abrazar. Y es normal sentir angustia al anticipar el encontrarte en esas situaciones y escoger no acudir, por el momento.)
Vivir con gran tristeza eventos y situaciones como el Día de la Madre, la Navidad, las vacaciones de verano en lugares repletos de niños, e intentar aislarte, evitar celebrar, pensar, o acudir a lugares que, para el resto de las personas, pueden parecer neutros, pero que para ti son auténticos disparadores de ansiedad y punzadas de dolor emocional.
Enfado y rabia al experimentar que tus amigas o mujeres de tu entorno no paran de hablarte de sus hijos.
Sentimiento de injusticia: "¿por qué hay tantas madre y padres que parecen no valorar a sus hijos, e incluso les maltratan? ¡Con lo que yo daría por tener un hijo!"
Situaciones muy incómodas y dolorosas al tener que fingir alegría cuando personas allegadas te comunican sus embarazos.
Sufrir pérdidas gestacionales. Socialmente no se reconoce como un duelo, pero lo es. Puede ser una experiencia realmente traumática, en la que al dolor inmenso y devastador, se le suma el sufrir la incomprensión de quienes no te reconocen tu derecho a sufrir por el hijo que vivía en tu vientre.
La sensación de haberse perdido a una misma en la espiral de ciclos de FIV: todo gira alrededor de conseguir el embarazo, parece que nada más importa ya, el agotamiento y la obsesión se instalan.
Experimentar baja autoestima y al propio cuerpo como incapaz de crear vida y sostenerla. Convencerse de que es imposible tener un hijo, tener pensamientos catastróficos y anticipatorios.
Ponerse en lo peor en cada ciclo de FIV para intentar no pasarlo tan mal si te dan un negativo: la mente aprende a crear escenarios negativos, lo cual puede llevarte a entrar en la espiral de vivir con miedo y sensación de peligro y alerta constante.
Una inmensa felicidad cuando consigues el embarazo, pero a la vez la angustia por el miedo a la pérdida te invade, y entras en una rueda de tomar miles de precauciones, examinar tu ropa interior cada vez que vas al baño por si hay un sangrado, y cada ecografía supone una prueba que debes superar, con la sensación de que escuchar latido significará poder seguir en la esperanza, y la perspectiva de lo contrario sumirse en las tinieblas del vacío. (Y el médico no te entiende, porque compartes obstetra con las mujeres que han conseguido embarazo de forma natural.)
La culpa en el posparto: "debería sentirme inmensamente feliz por tener a mi bebé, ¿cómo voy a quejarme por estar cansada y no reconocerme en el espejo, con lo que me ha costado conseguirlo?", "si pido ayuda con el bebé, parecerá que soy una desagradecida".
La sobreprotección al hijo conseguido tras un duro proceso de reproducción asistida.
Vivir una crisis existencial grande cuando, tras muchos intentos, te planteas tomar la decisión de abandonar la búsqueda de embarazo. Sentir que estás devastada y que nada tiene sentido, porque tu proyecto de vida se ha venido abajo. Necesidad de hacer un duelo y reelaborar el proyecto de vida.
Así mismo, está científicamente demostrado que es indispensable recibir apoyo emocional durante los procesos de infertilidad y de reproducción asistida. La probabilidad de desarrollar síntomas de ansiedad y depresión asociados a esta situación es grande, en comparación con las mujeres que consiguen embarazo de manera natural. Es esencial prevenir, recibiendo ayuda especializada.
No importa en qué momento estés:
Tanto si estás al comienzo del proceso, como si has conseguido embarazo ya y estás en ese momento de mezcla de felicidad y miedo a una pérdida... tanto si estás agotada y has decidido dejar de intentarlo, en tus sesiones conmigo encontrarás un espacio de:
Escucha.
Empatía profunda.
Aceptación incondicional de lo que me expreses.
Juntas podemos empezar un camino en el que sentirte Acompañada, Comprendida, Acogida y No juzgada.
El dolor es inevitable, pero es posible aprender a relacionarte con ese dolor, para que no continúe siendo sufrimiento intenso. Y es posible modular la sensación de aislamiento e incomprensión, hablándote a ti misma de manera más compasiva, reconociendo tu derecho legítimo a tener tu espacio seguro, aprendiendo a expresar lo que necesitas sin perder vínculos con tu entorno...
Estoy aquí para acompañarte y ayudarte a identificar y potenciar todas las fortalezas y capacidades que posees para vivir este momento tan complicado de manera más serena, aprendiendo a relacionarte mejor con esas emociones tan intensas y agotadoras.
Yo no solo soy psicóloga... Soy también una persona que pasado por este durísimo proceso... Sé lo que es... Y sé que existe otra manera de poder vivirlo, siendo acompañada emocionalmente.
Es habitual sentir que en ese proceso de búsqueda de bebé, te estás perdiendo a ti misma...
Si quieres, podemos emprender un camino juntas en el que poder encontrarte con la Persona que eres realmente, y armonizar el momento en el que te encuentras con la construcción de una Vida plena.
Te ofrezco un espacio de encuentro personal donde poder:
Sentirte escuchada en confianza: me importa cómo te sientes y cómo estás viviendo lo que te ocurre. No necesitas vivir aquello que te sucede en soledad y con la angustia y el sufrimiento de no poder desahogarte.
Sentirte acogida incondicionalmente: no voy a juzgarte, me cuentes lo que me cuentes. No soy una jueza, soy una persona movida por el deseo de ayudar. Así mismo, todo aquello que me cuentes, quedará solo entre nosotras.
Sentirte comprendida. Trabajo poniéndome en el lugar del otro al cien por cien. La empatía es la base de cualquier proceso de acompañamiento emocional. Te ayudo a poner nombre a tus sentimientos y a experimentar que tú misma y tus sentimientos tienen un valor precioso y único, y a normalizar lo que piensas y sientes en esta situación tan complicada.
Clarificar aquello que piensas, opinas, sientes y quieres hacer realmente, desde tu Yo más auténtico.
Sentir que comienzas a recuperarte a ti misma, pudiendo armonizar el momento del proceso con el poder llevar una vida plena.
Identificar y reconocer en ti misma todas tus capacidades y fortalezas personales ("sí, las tienes, aunque ahora mismo no las veas"), para afrontar este momento con mayor serenidad, estabilidad y equilibrio.
Comenzar a experimentar un mayor bienestar interno.
Comenzar a mejorar tu relación de pareja, con las amigas, la familia...
Recibir ayuda para tomar decisiones difíciles (siempre desde lo que Tú eres realmente, tus propios valores y tus circunstancias vitales.)
En este momento vital difícil para ti,
te tiendo mi mano para empezar a caminar juntas ...